La reducción de la jornada laboral exige algo más que cambiar un horario en el sistema de nómina. Para una empresa con atención al público, producción, entregas o turnos, el reto consiste en reorganizar el trabajo y mantener información confiable para tomar decisiones.
Información revisada al 9 de septiembre de 2026. Este artículo aborda la preparación durante el segundo semestre. La reforma no nació en septiembre: el decreto que modifica la Ley Federal del Trabajo entró en vigor el 1 de mayo de 2026. Conviene distinguir esa fecha de la reducción efectiva que corresponde a cada año. Decreto publicado en el DOF.
El calendario: no son 40 horas inmediatas para todas las empresas
La transición reduce el máximo semanal ordinario de manera escalonada. La STPS explica que los ajustes se realizan el 1 de enero de cada año, hasta llegar a 40 horas en 2030. La reducción no autoriza disminuir salarios ni prestaciones. Preguntas frecuentes de la STPS.Año
Máximo semanal ordinario de la transición2026
48 horas2027
46 horas2028
44 horas2029
42 horas2030
40 horasEste calendario no significa que debas ampliar jornadas que ya sean menores por contrato o condiciones aplicables. Tampoco convierte automáticamente todos los puestos en esquemas de cinco días: el decreto mantiene al menos un día de descanso por cada seis trabajados y distingue los límites diarios de las jornadas diurna, nocturna y mixta. Antes de redistribuir horas, revisa el esquema concreto con asesoría laboral. Artículos 58, 61 y 69 del decreto.
Empieza por entender dónde se utiliza el tiempo
Nuestra propuesta de preparación comienza con un diagnóstico operativo. No es una nueva obligación documental ni un formato oficial. Es una herramienta para que dirección, recursos humanos y contabilidad trabajen con la misma información.
Durante varias semanas, identifica por puesto los horarios programados, las horas realmente registradas, las incidencias y los momentos de mayor demanda. Separa el tiempo destinado a atención, producción, preparación, traslado interno y cierre. Muchas decisiones fallan porque se presupuestan ocho horas productivas cuando una parte importante del turno depende de esperas, autorizaciones o información incompleta.
Después compara áreas. Si ventas promete entregas que producción solo cumple prolongando jornadas, el problema no se resuelve únicamente en nómina. Hace falta coordinar la promesa comercial, la capacidad disponible y los tiempos de entrega.
Un ejemplo de planeación, no una fórmula de contratación
Imagina, únicamente como ejercicio, un equipo de diez personas con jornadas de 48 horas semanales. Su capacidad nominal suma 480 horas. Con 46 horas por persona, sumaría 460: una diferencia aritmética de 20 horas semanales.
Ese resultado no demuestra que sea necesario contratar a una persona adicional, ni autoriza a cubrir la diferencia con horas extra de forma permanente. La decisión depende de la distribución de la demanda, las competencias del equipo, los descansos y las posibilidades reales de mejorar procesos.
El ejercicio sirve para comparar escenarios: reorganizar tareas, escalonar entradas dentro del marco aplicable, reducir retrabajos o evaluar una contratación. Cada alternativa debe incluir su costo, responsable, riesgos y efecto en el servicio. No presentes una estimación interna como ahorro garantizado.
Qué revisar en nómina y horas extraordinarias
El decreto también establece una transición para el límite de horas extraordinarias del artículo 66: nueve en 2026 y 2027, diez en 2028, once en 2029 y doce en 2030. No corresponde configurar desde ahora doce horas como si el régimen final ya aplicara por completo. El texto regula además límites y remuneración del tiempo extraordinario; pagar un recargo no elimina las restricciones. Artículo 66 y transitorio cuarto del decreto.
Como control interno, prueba cualquier modificación de nómina antes de usarla en producción. Compara un periodo anterior con un escenario de transición, revisa incidencias y documenta quién validó los resultados. Separa el horario autorizado del efectivamente trabajado: una autorización administrativa no sustituye el registro de lo ocurrido.
Evita ajustar el salario base por una simple proporción entre horas anteriores y nuevas. La preparación debe conectar contratos, jornadas, incidencias y recibos, no operar como una modificación aislada del sistema.
Registro electrónico: prepara información, no compres por presión
La reforma incorpora el registro electrónico de inicio y finalización de jornada. Su ámbito y excepciones dependen de disposiciones generales de la STPS; el transitorio quinto señala el 1 de enero de 2027 para su entrada en vigor. Esto no equivale a que cualquier producto comercial anunciado como obligatorio sea una solución oficial. Artículo 132 y transitorio quinto.
Antes de elegir una herramienta, define quién registra, quién corrige, cómo se conserva el historial y cómo se revisan diferencias. Evalúa permisos, respaldo y acceso del personal a la información pertinente. Confirma las disposiciones oficiales aplicables antes de contratar o afirmar que un sistema garantiza cumplimiento.
Una ruta práctica para el cierre de 2026Diagnóstico: reúne horarios, contratos e incidencias y detecta áreas con prolongaciones frecuentes.
Escenarios: estima capacidad y costos con supuestos explícitos, sin reducir derechos ni prometer productividad automática.
Revisión: valida las alternativas con responsables operativos y asesoría laboral.
Prueba: comprueba registros y cálculos con datos de prueba antes de modificar nómina.
Comunicación: explica al equipo los cambios acordados, los responsables y el mecanismo para corregir incidencias.FC Contadores puede acompañarte en la revisión contable y de nómina que requiere esta preparación, coordinando los aspectos jurídicos con la asesoría laboral correspondiente. Consulta nuestra guía de nómina y cumplimiento o solicita una revisión inicial.
Este contenido es informativo y no sustituye una asesoría fiscal o laboral personalizada. La aplicación depende del régimen, los contratos y las disposiciones vigentes al momento de actuar.
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